Desde las elecciones legislativas y el triunfo del oficialismo, las tasas de interés en pesos dieron un giro brusco. En pocas semanas se comprimieron hasta 30 puntos porcentuales, un movimiento que alivió el costo del financiamiento para empresas pero que, al mismo tiempo, redujo los rendimientos que reciben los ahorristas por plazos fijos y fondos comunes.
La baja de tasas llevó a los niveles más bajos desde julio, antes del desarme de las LEFI, el episodio que había tensado el mercado de pesos.
Por qué bajaron las tasas
Tras la incertidumbre electoral, el Gobierno decidió aflojar el torniquete monetario que había aplicado en los meses previos a los comicios. Desde finales de octubre se combinaron varias medidas:
Reducción de encajes bancarios para liberar pesos.
Tasas más bajas en las últimas licitaciones de deuda en pesos.
Inyección controlada de liquidez para normalizar el flujo de dinero.
Menor margen para que los fondos comunes operen cauciones, lo que los obliga a volcar más recursos al sistema financiero.
Este conjunto de decisiones fue clave para que el costo del dinero se desplome.
Crédito: repunte para empresas, estancamiento para familias
De acuerdo con la consultora Equilibra, el crédito en pesos volvió a moverse tras la calma cambiaria. En noviembre creció 0,3% real, impulsado por el financiamiento a empresas, que aumentó 0,7% en términos reales. Las tasas para adelantos y documentos comerciales se desplomaron, lo que reactivó la demanda.
Pero el panorama es distinto para los hogares:
Las tasas vinculadas al consumo casi no bajaron.
La morosidad alcanzó 7,3% en septiembre, su nivel más alto en años.
Esto volvió más cautelosos a los bancos a la hora de otorgar préstamos personales o financiar consumos con tarjeta.
Aun así, si la tendencia a la baja en las tasas continúa durante diciembre, podría haber un rebote mayor del crédito antes de fin de año.
Qué pasa con los depósitos y los plazos fijos
La baja de tasas también golpeó directamente a los ahorristas. Las tasas de referencia del Banco Central se derrumbaron:
La TAMAR, usada para grandes depósitos a 30 días, cayó del 58,5% al 26,6%.
La BADLAR, que promedia depósitos mayores a un millón de pesos, pasó de 49,4% al 26%.
Hoy son los rendimientos más bajos desde julio. Algunos bancos incluso ya pagan menos del 22% anual por un plazo fijo tradicional.
La caída también afecta a los fondos comunes de inversión de corto plazo y a las billeteras virtuales, que se habían convertido en una alternativa de liquidez rápida para pequeños ahorristas.
¿Más depósitos en pesos o en dólares?
Según la consultora LCG, con el alivio de las tensiones cambiarias es probable que:
crezcan los depósitos en pesos, mientras
se modere la demanda de dólares en el sistema financiero.
Sin embargo, advierten que este equilibrio dependerá de que no vuelvan las presiones cambiarias, por ahora contenidas.
La contracara: qué puede pasar con el dólar
La caída generalizada de tasas también generó preocupación entre analistas financieros. El CIO de Wise Capital, Ignacio Morales, sostiene que el desplome de los rendimientos deja a los inversores en pesos corriendo detrás de la inflación. Y si el dólar oficial empieza a moverse a un ritmo mayor, quienes mantengan colocaciones en moneda local podrían perder poder adquisitivo y quedar descalzados en dólares.







