Los bancos suben las tasas: plazos fijos minoristas llegan al 54% y los mayoristas ya rinden 80%

Plazo fijo

En medio de la volatilidad cambiaria y el endurecimiento monetario del Banco Central, las tasas de los plazos fijos volvieron a trepar. Mientras los ahorristas minoristas pueden obtener hasta un 54% de Tasa Nominal Anual (TNA) a 30 días, los grandes inversores acceden a rendimientos mucho más elevados: la tasa mayorista ya alcanza el 80% efectivo anual.

El ajuste forma parte del torniquete financiero que implementa el Gobierno para absorber pesos del mercado en la antesala de las elecciones bonaerenses. Sin embargo, el costo no es menor: el crédito se encarece tanto para familias como para empresas, lo que pone más presión sobre la actividad económica.

Qué ofrecen los bancos

De acuerdo con el comparador oficial del BCRA, las tasas minoristas varían entre 32% y 54% TNA, según la entidad y el tipo de colocación (tradicional, con renovación automática o bajo promociones digitales). Entre los bancos con mejores rendimientos figuran:

Banco Tierra del Fuego: 54%

Banco Macro: 53,5%

CMF: 52%

Banco Bica: 51%

Banco Voii: 51%

Reba: 50%

Banco Meridian y Mariva: 49%

Banco Provincia de Córdoba: 48,5%

Banco de Corrientes: 48%

Banco Nación: 47%

Banco Galicia y BBVA: 45%

Banco Provincia: 43%

Banco Ciudad: 35%

Banco Formosa: 32%

En tanto, la TAMAR (Tasa Mayorista de Argentina) —que refleja el promedio de colocaciones a partir de los $1.000 millones— ya ronda el 80% anual, un récord en más de tres décadas.

Inflación, dólar y la elección del ahorrista

Con una inflación que en julio fue del 1,9% mensual, los plazos fijos vuelven a presentarse como una alternativa rentable en pesos: la Tasa Efectiva Mensual (TEM) llega hasta el 4,5%, más del doble del índice de precios.

De todas formas, la incertidumbre cambiaria mantiene al dólar como rival directo de estas colocaciones. En este escenario, muchos inversores se debaten entre asegurar rentabilidad en moneda local o refugiarse en la divisa estadounidense para esquivar posibles sobresaltos económicos.

El dilema refleja la tensión del momento: los plazos fijos se vuelven más atractivos, pero el crédito más caro, y la economía real empieza a sentir el impacto.

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