La apertura económica y las fábricas que bajan las persianas

La reconversión de la Argentina: inversiones que llegan en minería y petróleo y empresas que cierran de sectores que no pueden competir con la apertura comercial

El cierre de la histórica fábrica de neumáticos FATE, encabezada por Javier Madanes Quintanilla, volvió a poner en el centro del debate el impacto del modelo de apertura económica impulsado por Javier Milei desde diciembre de 2023. Mientras algunos sectores reciben inversiones millonarias —especialmente en minería y energía—, otros enfrentan cierres, despidos y reconversiones forzadas.

Según un relevamiento del think tank Fundar, actualmente hay casi 22.000 empresas menos que en noviembre de 2023. Solo en el último mes con datos disponibles (noviembre de 2025) se perdieron 892 compañías. La caída es generalizada: 14 de 19 sectores económicos muestran descenso interanual y 15 retroceden desde el inicio de la actual gestión. La construcción es la única actividad con crecimiento neto en cantidad de empresas, mientras que Transporte y almacenamiento lidera las bajas.

Industrias que se achican

El fenómeno afecta tanto a pymes como a grandes firmas. Además de FATE, la multinacional Whirlpool dejó de producir en el país para volver a importar electrodomésticos, al considerar que el esquema de costos y precios ya no hacía rentable la fabricación local.

Textiles, indumentaria, calzado, metalúrgicas, plásticos, alimentos y línea blanca atraviesan situaciones similares. En muchos casos, las empresas intentan primero reducir personal y ajustar estructuras; en otros, directamente optan por cerrar.

Desde el Gobierno sostienen que se trata de un proceso de transición necesario para alcanzar un nuevo equilibrio productivo. Argumentan que la economía arrastraba distorsiones generadas por años de restricciones cambiarias, inflación elevada y barreras comerciales, y que la estabilización implica una reasignación de recursos entre sectores.

Inversiones récord en minería y energía

En paralelo, la administración nacional destaca las inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El anuncio más reciente fue el de la minera Vicuña, que proyecta una inversión de USD 18.000 millones en San Juan. También continúa la expansión de desarrollos en hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, uno de los polos energéticos más dinámicos del país.

Para Dante Sica, fundador de la consultora Abeceb y ex ministro de Producción, el país atraviesa “una transición hacia un nuevo equilibrio que modifica la renta entre sectores”. Sostiene que en una economía más abierta y con precios menos distorsionados, es esperable que algunas actividades pierdan competitividad y otras ganen espacio.

Como ejemplo, menciona la reconfiguración del sector de línea blanca: Whirlpool dejó de ensamblar lavarropas en el país; Mabe se especializó en ciertos modelos y el resto los importa; mientras que la cordobesa Codini logró exportar centrifugadores a Estados Unidos. Bajo las mismas reglas, distintas estrategias.

Un escenario “a dos velocidades”

Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, describe una economía con dinámicas divergentes. Por un lado, sectores orientados al mercado interno —construcción, comercio e industria— se contrajeron, afectados por la caída del salario real, el ajuste fiscal y la apertura importadora. Por otro, crecieron actividades vinculadas a la demanda externa y beneficiadas por incentivos fiscales.

Sin embargo, advierte que el balance actual es negativo en términos de empleo e ingresos, incluso dentro de sectores considerados “ganadores”. Además, el impacto territorial es desigual: provincias mineras y petroleras amortiguan mejor la transición, mientras que los grandes conglomerados urbanos concentran mayores pérdidas.

En la misma línea, Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria, define el proceso como “medio inevitable” en el marco de un cambio estructural hacia una economía más abierta y estable. No obstante, subraya que es costoso y que el desafío central es mitigar sus efectos sobre el empleo.

Más allá del número de empresas

Guido Zack, economista de Fundar, advierte que el dato de cierres debe analizarse junto con otras variables. Puede ocurrir que una gran inversión genere empleo y actividad, pero que simultáneamente desaparezcan numerosas pymes, reduciendo el número total de firmas. El fenómeno, según el relevamiento, es amplio y abarca casi todas las provincias, con excepción de distritos fuertemente vinculados a la energía como Neuquén.

Zack enfatiza que la destrucción de empresas no está directamente vinculada al auge minero o petrolero, sino que ocurre en paralelo. A su juicio, el escenario actual combina tipo de cambio apreciado, apertura comercial acelerada, presión tributaria, altos costos logísticos y burocráticos, lo que dificulta la adaptación de muchas firmas.

El costo de la reconversión

La discusión de fondo no es solo macroeconómica, sino social. La transformación productiva redefine sectores, empleo y territorios. Para algunos economistas, el resultado será positivo en plazos razonables si se consolida la estabilidad. Para otros, el riesgo es que la transición deje un saldo negativo en tejido empresarial y empleo formal.

La Argentina parece avanzar hacia un esquema más concentrado en recursos naturales y exportaciones, mientras la industria orientada al mercado interno enfrenta su prueba más exigente en décadas. El equilibrio final —y su costo social— aún está en construcción.

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