El economista Luis Secco aseguró que marzo evidenció las dificultades futuras de mantener una política monetaria contractiva, porque el organismo no podrá evitar que el sector público continúe demandando pesos

El comienzo de año marcó una nueva premisa para el Banco Central. Desde mediados de enero, el organismo presidido por Juan Carlos Fábrega comenzó a utilizar toda su artillería para evitar una "colisión segura". Una devaluación sin plan -el peso se depreció un 18% en enero- prometía terminar en un episodio de descontrol nominal y corrida contra las reservas, pero logró estabilizarse mediante la absorción del excedente de pesos y la suba en las tasas de interés. Fue "la receta tradicional de libro de texto", aseguró el economista Luis Secco en su último informe.
 
El Central retiró unos $32.000 millones del mercado entre enero y febrero a través de la colocación de Letras (LEBAC) entre cereales y bancos principalmente, con un "enero y febrero contractivos". Pero la política monetaria volvió a ser expansiva en el tercer mes del año ($4.364 millones), y de esta forma, el economista señaló que "marzo mostró de forma anticipada las dificultades que deberá sortear la política monetaria para evitar nuevos episodios de inestabilidad nominal".
 
Estas dificultades son un sector público y sector externo expansivos, un sistema financiero contractivo y LEBAC expansivas, a diferencia de los meses previos. "El BCRA no podrá evitar que el sector público continúe demandando pesos para su financiamiento, y el sector externo seguirá siendo un factor de expansión de la base, porque el Central emitirá pesos para comprar dólares", continuó el informe. Esto sucederá ante todo "en los meses venideros, cuando las reservas se beneficien del tsunami verde que producirá la cosecha gruesa".
 
Además, en marzo el organismo dejó de absorber vía LEBAC porque recompró tenencias del Banco Nación para que éste pudiera financiar a las provincias.