El regreso del crédito hipotecario en Argentina reactivó el interés por la compra de viviendas, aunque con una barrera clara: los altos ingresos exigidos. Según datos difundidos por Infobae, acceder a un préstamo hoy requiere cumplir condiciones económicas cada vez más estrictas.
El Banco Nación, una de las principales entidades que volvió a ofrecer estas líneas, financia hasta el 75% del valor del inmueble. Esto implica que, para una propiedad de USD 100.000, el banco presta USD 75.000 y el comprador debe cubrir el resto.
En un crédito a 20 años para clientes del banco, la cuota mensual ronda los $914.418, lo que exige ingresos familiares cercanos a los $3,6 millones. Si el plazo se extiende a 30 años, la cuota baja a unos $808.619, pero aun así se requieren ingresos superiores a los $3,2 millones.
Las condiciones son más exigentes para quienes no perciben sus haberes en la entidad: la tasa sube y las cuotas superan el millón de pesos, elevando también el piso de ingresos necesarios.
Estos préstamos están ajustados por UVA, por lo que las cuotas evolucionan con la inflación. Si bien esto permite un inicio más accesible, también implica incertidumbre a largo plazo.
En este escenario, el acceso al crédito queda limitado principalmente a trabajadores formales con ingresos altos y estabilidad laboral, mientras que independientes o informales enfrentan mayores dificultades para calificar.
Aunque el mercado hipotecario muestra signos de recuperación, con un crecimiento en la cantidad de préstamos otorgados durante 2025, el financiamiento sigue siendo una herramienta disponible solo para un sector reducido de la población.







