El rugby argentino escribió una página dorada en el estadio José Amalfitani. Los Pumas vencieron 29-23 a Nueva Zelanda por la segunda fecha del Rugby Championship y lograron lo que hasta ahora parecía una deuda pendiente: derrotar a los All Blacks como locales.
El equipo dirigido por Felipe Contepomi no solo consiguió un triunfo resonante, sino que además lo hizo mostrando madurez, temple y efectividad en los momentos decisivos. Ante un rival que suele no perdonar errores, los argentinos mostraron carácter y supieron capitalizar las oportunidades que se les presentaron.
Hasta ahora, Los Pumas habían festejado apenas tres veces en la historia frente a Nueva Zelanda, siempre en condición de visitantes. El 14 de noviembre de 2020 en Sídney había sido el hito más recordado, pero esta victoria en Liniers tiene un sabor distinto: se dio en casa, frente a su gente, con el aliento ensordecedor de las tribunas.
Para generaciones de jugadores y fanáticos que crecieron viendo a los All Blacks como un gigante casi invencible, el resultado representa un golpe de realidad alentador: se les puede ganar en cualquier escenario.
Claves del partido
- La conducción de Santiago Carreras: ingresó por la lesión de Tomás Albornoz y asumió la responsabilidad con naturalidad. Sumó puntos con el pie y le dio claridad al equipo.
- El liderazgo en defensa: Los Pumas resistieron momentos críticos, especialmente en el cierre del primer tiempo cuando Nueva Zelanda presionaba con insistencia.
- Efectividad en el complemento: cada oportunidad fue bien aprovechada, con tries de Juan Martín González y Gonzalo García, además de la puntería de Carreras.
Un envión hacia el futuro
Contepomi destacó tras el partido que el triunfo debe ser “un punto de partida y no de llegada”. La meta es sostener este nivel y convertirlo en una regularidad dentro del Rugby Championship, un torneo donde los Pumas conviven con tres de las potencias mundiales.
La próxima parada será exigente: visitar a Sudáfrica o recibir a Australia (según cómo se organice la rotación de sedes), pero la victoria frente a Nueva Zelanda abre un nuevo escenario. La confianza crece y el grupo ya sabe que la camiseta celeste y blanca puede imponerse incluso ante el haka.







