River sufrió un golpe inesperado en su visita a Atlético Tucumán: cayó 2-0, perdió el invicto en el Clausura y dejó escapar la cima del campeonato, en la antesala de la decisiva revancha contra Palmeiras por la Copa Libertadores.
El encuentro comenzó con polémica. El VAR anuló un tanto a favor del local, pero lejos de desanimarse, Atlético encontró rápido la ventaja con un gol de Clever Ferreira. En la segunda parte, un penal ejecutado con precisión por Leandro Díaz, tras la infracción de Sebastián Boselli sobre Nicolás Laméndola, selló la victoria tucumana.
Marcelo Gallardo apostó por la rotación, reservando a varias de sus figuras con la mirada puesta en el compromiso continental. Sin embargo, las variantes no estuvieron a la altura. “Este partido, ubicado entre los dos choques con Palmeiras, era una buena prueba para los que no venían teniendo tantos minutos. No estuvimos bien, ni en lo colectivo ni en lo individual”, admitió el DT tras el encuentro.
Consciente de lo que se juega en Brasil, Gallardo remarcó la importancia de la preparación mental. “Hay que estar listos para ir a ganar. No nos queda otra. La serie está abierta y tenemos que prepararnos con toda la energía para dar vuelta el resultado”, sostuvo.
El Muñeco, fiel a su estilo, transmitió optimismo en la adversidad: “Es una gran oportunidad. Conseguir algo que parece imposible nos motiva. Si jugamos un buen partido, vamos a tener chances”.
Ahora, todas las miradas del mundo River están puestas en el miércoles en San Pablo, donde buscará la hazaña copera frente a Palmeiras.







