Sebastián Villa, en el banquillo de los acusados, durante el juicio por violencia de género en su contra
La sola mención de Sebastián Villa como eventual refuerzo de River Plate generó un amplio rechazo entre socios, hinchas y agrupaciones del club, que se manifestaron en contra de la llegada del delantero colombiano, condenado por violencia de género.
El propio futbolista, actualmente en Independiente Rivadavia de Mendoza, blanqueó en una entrevista su deseo de vestir la camiseta del “Millonario”. Aseguró que, si el entrenador Marcelo Gallardo lo llamara, en menos de 24 horas estaría entrenando en el predio de Ezeiza.
Desde lo estrictamente deportivo, Villa —de 29 años— podría representar un salto de jerarquía para un equipo que tuvo un rendimiento irregular durante 2025, tanto en el plano local como internacional. Sin embargo, en este caso, las razones futbolísticas quedaron relegadas frente a un fuerte cuestionamiento ético y social.
Un límite que excede lo futbolístico
La resistencia de los hinchas no se centra en el pasado deportivo del jugador, identificado públicamente como “100% bostero” y recordado por sus actuaciones decisivas ante River, sino en su historial judicial fuera de la cancha.
El 2 de junio de 2023, el Juzgado N.º 2 de Lomas de Zamora condenó a Villa a dos años y un mes de prisión en suspenso por lesiones leves y amenazas contra su expareja, Daniela Cortés, en un caso de violencia de género. Durante el juicio, el fiscal Sergio Anauati remarcó que existió “violencia en todas sus formas hacia la mujer”, incluyendo amenazas de muerte.
Tras el fallo, Boca Juniors decidió apartarlo del plantel profesional. Luego de un paso por el fútbol búlgaro, el delantero recaló en Mendoza, donde fue una de las figuras de Independiente Rivadavia en la reciente Copa Argentina, torneo en el que su equipo eliminó a River.
Además, Villa estuvo involucrado en otra causa judicial por una denuncia de abuso sexual presentada en 2021, de la que resultó absuelto tras un acuerdo en el que la denunciante optó por no declarar en el juicio oral.
La reacción del mundo River
El periodista Hernán Castillo, habitual cronista del club, expresó en redes sociales una opinión que sintetizó el sentir de gran parte de los hinchas: durante años, River se diferenció de Boca al sostener que situaciones como el “caso Villa” no ocurrirían en Núñez. “Si se llegara a dar la utopía de su arribo, ese ‘mirá qué distintos somos’ quedaría pisoteado”, escribió.
En la misma línea, el colectivo River Feminista, integrado por socias e hinchas del club, difundió un comunicado con un rechazo categórico a la posible incorporación del delantero. “La eventual llegada de una persona con una condena firme por violencia de género resultaría incompatible con los valores que un club deportivo, social y cultural debería representar”, señalaron.
El documento advirtió que concretar su fichaje implicaría transmitir un mensaje preocupante: que el talento deportivo puede estar por encima de la dignidad de las mujeres y del compromiso institucional contra la violencia de género.
Un debate que marca un límite
La posible llegada de Sebastián Villa reabrió un debate profundo en River Plate, donde el prestigio deportivo choca con las demandas sociales de integridad, responsabilidad y coherencia institucional.
El rechazo de socios y agrupaciones deja en claro que, para una parte mayoritaria del mundo River, hay valores que no se negocian, aun cuando el jugador en cuestión pueda aportar goles o rendimiento dentro de la cancha. En este caso, para muchos hinchas, el límite está puesto mucho antes del primer toque de pelota.







