River Plate volvió a sufrir un duro golpe tras quedar eliminado de la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia de Mendoza, y el presente del equipo que conduce Marcelo Gallardo se vuelve cada vez más difícil de sostener. A más de un año de su regreso, el segundo ciclo del “Muñeco” está lejos de las expectativas que generó entre los hinchas y se llena de interrogantes sobre su continuidad.
Gallardo, que retornó al club en agosto de 2024 para reemplazar a Martín Demichelis, todavía no pudo encontrar el rumbo. Ni los fuertes desembolsos en refuerzos ni el regreso de varios referentes lograron devolverle al equipo la identidad y el protagonismo que caracterizaron su primera era. Tras la dura eliminación en la Copa Libertadores, la caída por penales ante el conjunto mendocino profundizó la crisis deportiva y encendió las alarmas en Núñez.
“No hemos estado a la altura. La gente tiene motivos para mostrar su disgusto; fuimos un equipo con el que no se identificaron y eso es responsabilidad mía”, reconoció Gallardo en la conferencia de prensa posterior a la eliminación. “Nos falta frescura, creatividad, fluidez en el juego. Hemos fallado en los partidos decisivos y lo que queda es asumirlo”, agregó el entrenador, que no descartó evaluar su continuidad al finalizar la temporada.
Hinchas y referentes, cada vez más críticos
El clima en el entorno millonario se volvió espeso. En Córdoba, al finalizar el encuentro de Copa Argentina, los hinchas se manifestaron con duros cánticos de reprobación y críticas directas al técnico. “Ciclo terminado para Gallardo”, fue una de las frases que se repitió entre los simpatizantes que se retiraban del estadio Mario Kempes.
Incluso voces históricas del club, como Leonardo Astrada y Oscar Ruggeri, apuntaron contra el “Muñeco”. “Está claro que la responsabilidad absoluta es de Gallardo. Así como se le reconocen los méritos cuando gana, también hay que decir que hoy es el principal responsable”, sostuvo Ruggeri.
El contraste con su primera etapa es inevitable: Gallardo se marchó en 2022 como el técnico más exitoso de la historia de River, con 14 títulos, incluidos dos de Copa Libertadores. Hoy, sin embargo, su vuelta no logró revivir aquel brillo.
Resultados que no acompañan
Desde su regreso, Gallardo dirigió 73 partidos, con 34 triunfos, 25 empates y 14 derrotas. Pese a la cantidad de encuentros, todavía no consiguió un título. En su debut, el equipo terminó quinto en la Liga Profesional 2024, a ocho puntos de Vélez. Luego vinieron las eliminaciones en la Supercopa Internacional, la Copa de la Liga y el Mundial de Clubes, donde River fue superado por el Inter de Milán.
El presente en el Torneo Clausura tampoco es alentador: River ocupa el quinto lugar en su zona, lejos de los líderes Deportivo Riestra y Rosario Central, y con la necesidad urgente de sumar para asegurar un cupo en la próxima Libertadores.
Una inversión millonaria sin retorno
El segundo ciclo del técnico también quedó marcado por el alto gasto en refuerzos. Según Transfermarkt, River desembolsó cerca de 78 millones de dólares desde su regreso al banco. Kevin Castaño (14 millones), Sebastián Driussi (11), Maximiliano Salas (9) y Lucas Martínez Quarta (8) encabezan la lista de fichajes más costosos.
A ellos se suman nombres de jerarquía como Gonzalo Montiel, Enzo Pérez, Marcos Acuña, Fabricio Bustos, Germán Pezzella, Matías Rojas y Juanfer Quintero. Sin embargo, la mayoría de las incorporaciones no logró rendir al nivel esperado, y varios futbolistas —como Tapia o Rojas— ya dejaron el club en medio de la temporada.
Aun con semejante inversión, el equipo no muestra una identidad definida ni rendimiento colectivo. Las críticas se extendieron también al cuerpo técnico, que percibe alrededor de 6 millones de dólares anuales, y a la política de refuerzos gestionada con autonomía casi total por Gallardo.
El futuro, en manos del Clausura
Mientras en Núñez se preparan para las elecciones del 1° de noviembre, el futuro del “Muñeco” parece atado al desenlace del torneo local. “Al final de la temporada haremos un balance y se tomarán las decisiones pertinentes”, advirtió Gallardo, consciente de que los resultados no lo acompañan.
Por ahora, el técnico que marcó una era dorada en River atraviesa su momento más difícil. Lo que alguna vez fue sinónimo de éxito, hoy se transformó en un ciclo desgastado, con una hinchada impaciente, un plantel que no responde y un final de año que puede marcar el cierre definitivo de su historia en el club.







