Leandro Paredes
La semifinal entre Boca y Racing dejó una escena que rápidamente encendió las redes y agitó el clima en La Bombonera. Ocurrió a los 26 minutos del segundo tiempo, cuando Claudio Úbeda decidió reemplazar a Exequiel Zeballos por Alan Velasco. Leandro Paredes, uno de los referentes del equipo, no ocultó su disconformidad: levantó los brazos y miró hacia el banco con evidente sorpresa, gesto que quedó captado por las cámaras.
La reacción de la gente no fue muy distinta. Apenas Zeballos empezó a caminar hacia la línea, un murmullo se transformó en desaprobación generalizada. El Changuito era, hasta ese momento, uno de los pocos jugadores capaces de romper el ritmo del partido. Había complicado a Facundo Mura con velocidad y desborde, y los hinchas no entendieron por qué se lo retiraba justo cuando el equipo necesitaba profundidad.
La decisión de Úbeda llegó después de una breve charla con su ayudante, Juvenal Rodríguez. Según trascendió, el DT no vio con buenos ojos un error del delantero en una jugada ofensiva previa y optó por apostar por Velasco para renovar energías en ataque.
Sin embargo, el cambio terminó siendo el punto de inflexión emocional para los hinchas. La Bombonera explotó en sorpresa y desconcierto, mientras el Xeneize intentaba sostener un partido que hasta entonces había sido cerrado, friccionado y con pocas situaciones claras.
Racing aprovechó mejor su momento. A los 75 minutos, Gabriel Rojas metió un centro perfecto desde la izquierda y Adrián Maravilla Martínez apareció solo para conectar de cabeza y quebrar la resistencia de Agustín Marchesín. Fue el único gol de la noche y el que selló la clasificación de la Academia a la final del Torneo Clausura.
En el tramo final, Boca empujó como pudo. Un pase profundo de Paredes dejó a Miguel Merentiel con la chance de enviar un centro peligroso que no encontró destinatario. Velasco también tuvo la suya, pero definió alto en una de las últimas jugadas. A esa altura, el nerviosismo ya se mezclaba con la frustración en las tribunas.
El encuentro terminó cargado de amonestaciones y con Boca volcado al ataque sin claridad. Racing, más ordenado y efectivo, sostuvo la ventaja y se metió en la final que disputará el sábado a las 21, en el estadio Madres de Ciudades de Santiago del Estero, frente al ganador del clásico platense entre Gimnasia y Estudiantes.
Para Boca, la eliminación dejó varias consecuencias deportivas: cayó en su casa, quedó afuera de la definición y además terminó arrastrando a River Plate, que con este resultado perdió la chance de clasificar a la próxima Copa Libertadores y deberá jugar la Sudamericana.
La polémica por el cambio de Zeballos, el gesto de Paredes y la reacción de La Bombonera quedarán como un resumen perfecto de una noche en la que el Xeneize no encontró respuestas y Racing fue más inteligente para golpear en el momento justo.







