A los 38 años, Novak Djokovic volvió a dejar su huella en el tenis mundial. El serbio derrotó al estadounidense Taylor Fritz por 6-3, 7-5, 3-6 y 6-4, avanzó a las semifinales del US Open y alcanzó un nuevo hito: igualó a Jimmy Connors como máximo semifinalista del torneo, con 14 presencias en esta instancia
El triunfo también le permitió sellar su 53ª semifinal en torneos de Grand Slam y sumar su victoria número 397 en este tipo de certámenes, consolidando un legado sin precedentes. Ahora lo espera un choque estelar contra Carlos Alcaraz, duelo que promete ser uno de los más vibrantes de la temporada.
Partido con tensión y reacción
Fritz, cuarto en el ranking ATP, mostró potencia con su servicio y acumuló más tiros ganadores, pero los errores no forzados fueron determinantes. Djokovic, fiel a su estilo, se mantuvo firme en los momentos clave, incluso cuando debió salvar puntos de quiebre en el primer set bajo la presión de las 23 mil personas en el Arthur Ashe Stadium.
El tercer parcial estuvo marcado por un clima adverso: tras una doble falta, el público local estalló en silbidos y Djokovic se cruzó con el juez de silla por no controlar los abucheos. Fritz aprovechó la situación para quedarse con ese set, aunque el serbio retomó el control y cerró el partido en cuatro parciales, manteniendo su invicto ante el norteamericano en 11 enfrentamientos.
Una dedicatoria especial
La jornada coincidió con el cumpleaños de Tara, la hija menor de Djokovic. Tras la victoria, el serbio formó un corazón con sus manos y expresó: “Esto es un regalo para mi hija”. Además sorprendió al público con un baile inspirado en una coreografía que aprendió junto a la pequeña, un gesto que conmovió a los presentes y evidenció la distancia que siente en momentos familiares importantes.
Pensando en Alcaraz
En conferencia de prensa, Djokovic reconoció que este fue su partido “más flojo” del torneo en lo tenístico, aunque destacó la importancia de avanzar. “Voy a tomarme estos días para recuperar el cuerpo y estar preparado para un duelo a cinco sets si es necesario”, adelantó.
El cruce con Alcaraz genera gran expectativa. El historial favorece al serbio por 5-3, pero el español nunca pudo vencerlo en cancha dura. El murciano, número dos del mundo, busca convertirse en el primer campeón del US Open sin ceder sets.
Con ironía, Djokovic dejó una frase desafiante: “Todos esperan la final entre Alcaraz y Sinner. Intentaré arruinar esos planes”. Y concluyó: “Aquí es donde me gusta jugar mi mejor tenis. Espero estar a la altura del desafío”.







