El salteño Luciano Benavides
El salteño quedó a 57 segundos de Ricky Brabec y la corona de motos se decidirá en un mano a mano apasionante
El Rally Dakar vive un final de película en la categoría motos y tiene a un argentino como protagonista. Luciano Benavides, de 30 años, resistió una jornada que pudo haber sido el final de su carrera en la edición 2026 y, pese a caer y quedar enterrado en una duna, conservó sus chances de consagrarse. El piloto de KTM marcha segundo en la general, a apenas 57 segundos del estadounidense Ricky Brabec (Honda), con tres etapas por delante.
La etapa Bisha-Bisha ofreció toda la crudeza del desierto saudita. Benavides comandó el inicio del especial, aunque el ritmo debió administrarse tras el traspié del martes, cuando un error de navegación lo relegó parcialmente. Esta vez volvió a sobresalir hasta que una caída y un atascamiento lo pusieron contra las cuerdas. “Me quedé enterrado dos veces, no podía salir y sentí que la moto no daba más. Pensé que me quedaba afuera”, relató ante los medios.
La desesperación duró lo justo. Los pilotos Bradley Cox y Neels Theric frenaron para asistirlo, lo que permitió que el argentino retomara la marcha. A la exigencia técnica se sumó un golpe en la rodilla izquierda —la misma lesionada en octubre durante el Rally de Marruecos— y la pérdida del freno delantero, factores que transformaron el tramo final en un test mental. “Nunca me doy por vencido. Sabía que había que seguir, en el Dakar todo puede pasar en el último kilómetro”, afirmó.
El estadounidense Brabec, uno de los favoritos, también fue protagonista del día al auxiliar al hasta entonces líder Daniel Sanders, quien sufrió una caída que lo marginó de la pelea. La organización le devolvió 1m37s por la asistencia, tiempo clave que lo dejó al frente de la general con 57 segundos de ventaja sobre Benavides. El español Tosha Schareina cierra el podio provisional a más de 15 minutos.
Mientras evita proyectarse al título, el argentino admite que atraviesa su mejor versión en la carrera más dura del planeta. “Este es mi mejor Dakar. El cambio mental fue enorme y se nota”, aseguró. Su objetivo es claro: sostener la presión, cuidar el físico y llegar a la última etapa con posibilidades reales de alcanzar lo que ya hicieron Kevin Benavides —su hermano— en 2021 y 2023.
El jueves llegará el parcial Bisha–Al Henakiyah, de 346 kilómetros cronometrados y otros 537 de enlace, uno de los días más largos y desgastantes de la edición. La batalla por la corona de motos está abierta y nadie descarta un nuevo giro en un Dakar que volvió a demostrar que, hasta el final, nada está escrito.







