La decepción boquense tras la derrota
Tras casi tres meses, Boca volvió a jugar de visitante y reaparecieron fantasmas conocidos: goles evitables, un equipo apático y escasa reacción desde el banco. En un contexto de alarmante falta de refuerzos ofensivos, ¿no es tiempo de mirar más seguido hacia Boca Semillero?
Después de ocho partidos —incluidos dos amistosos— y casi tres meses sin salir de la Bombonera, el Xeneize volvió a jugar fuera de casa. El rival fue el mismo de la última vez sin La 12 empujando: Estudiantes. El resultado también se repitió (2-1), aunque con ganador invertido. Y el desarrollo fue un déjà vu incómodo: ese Boca no tan lejano que, lejos de su estadio, se desmorona ante la primera adversidad, negocia la actitud y queda groggy, listo para el nocaut.
Esa sensación atravesó todo el tramo entre el 0-1 a los 28 minutos y el penal anulado a los 58. Cada ataque del Pincha parecía medio gol. Marchesín sostuvo a Boca con tres atajadas clave, pero también regaló uno y estuvo cerca de otro error grave que logró corregir a tiempo. Ayrton Costa, superado en la marca por Núñez, tuvo una noche para el olvido y nunca logró recomponerse.
Para colmo, el mediocampo que armó Úbeda para sostener forzadamente un 4-3-3 —sin Velasco (dos meses afuera), Palacios (sin fecha de retorno) ni Aguirre (recién cedido a Estudiantes)— dejó más dudas que certezas. Alarcón y Belmonte fueron titulares, mientras Milton Delgado, titular en los seis triunfos consecutivos que le dieron crédito al DT (incluidos Estudiantes y River), miró desde el banco. Cuesta entender la lógica.
El cambio en el entretiempo fue Herrera por un chileno apático, condicionado además por un físico que hace utópico pensar en dos titularidades en tres días. Fue la única idea para revertir el 0-2 parcial. Preocupante. Recién a los 74’ y 87’, ya sin nada que perder, salieron Belmonte (intrascendente) y Zenón para que debuten Gonzalo Gelini (extremo de 19 años) y Tomás Aranda (volante ofensivo de 18, el único “10” natural de todo el plantel). Dos juveniles que llamativamente no habían ido ni al banco en los amistosos y que, con personalidad, pusieron a Boca nuevamente en partido.
Gelini asistió de cabeza a Zeballos para el 1-2 y Aranda estuvo a centímetros del empate tras un gran recorte y un remate que hizo ilusionar. Señales claras. Quizás no sea mala idea que Martegani y Janson dejen de calentar la silla y que la cantera de Boca Predio empiece a tener más minutos ante la estruendosa falta de refuerzos ofensivos (sí, traigan un 10).
Zenón, que pasó de no entrar ni en un Solteros contra Casados a ser titular sin escalas, fue de los pocos aprobados junto a Zeballos, Blanco y los pibes (Zufiaurre hizo lo que pudo). Al menos se lo vio recuperado en confianza, un factor clave para intentar volver a ser el que fue. Paredes, aún impreciso, siempre saca un pase gol de la galera, aunque Alarcón lo desperdició mandándolo al palco. Del otro lado, Ascacíbar eligió ir a UNO y bancarse la que viniera: una actitud que faltó adentro de la cancha.







