Leandro Paredes
Boca Juniors igualó 1 a 1 frente a Unión en la Bombonera, en un partido que parecía destinado al desencanto hasta que Leandro Paredes saltó al campo. El campeón del mundo, en su regreso al club, fue determinante: aportó claridad, ritmo y hasta una asistencia clave para el gol de Lautaro Di Lollo, que evitó una nueva caída del equipo local.
Hasta su ingreso, Boca había sido un equipo previsible, sin cambio de ritmo ni profundidad. El conjunto local se paró en campo rival más por inercia que por convicción, sin conexión entre líneas y con escaso peso ofensivo. Ni Palacios ni Velasco lograban asociarse, y Unión, con presión y orden, imponía condiciones con cierta comodidad. A los 35 minutos del primer tiempo, la Bombonera ya pedía más actitud.
Boca no hizo cambios en el entretiempo pese al flojo rendimiento, y recién promediando la segunda mitad apostó fuerte: mandó a la cancha a Paredes y Cavani. Sin embargo, antes de que los refuerzos pisaran el césped, Unión abrió el marcador con un centro de Fragapane que Cristian Tarragona conectó sin marca en el área. El mazazo obligó a reaccionar.
El ingreso de Paredes fue un antes y un después. Se paró como volante central, rodeado por Battaglia y Alarcón, en un esquema que no parecía el ideal para potenciar sus virtudes, pero aun así logró imponer su jerarquía. Con orden, inteligencia y precisión, le cambió la energía al equipo. Boca ganó presencia en el medio, comenzó a jugar en campo rival y generó peligro. Barinaga, otro de los que ingresó bien, provocó el córner desde el que Paredes lanzó un centro perfecto para que Di Lollo anotara el empate a los 85 minutos.
Los mejores minutos de Boca llegaron con Paredes en cancha. No solo por su asistencia, sino por su capacidad para darle sentido al juego y contagiar actitud. El empate, aunque justo, terminó sabiendo a poco. ¿Alcanza solo con la presencia de Paredes? Probablemente no, pero en media hora demostró que puede ser el líder futbolístico que este Boca necesita para salir de su letargo.







