Cáncer de próstata: alta incidencia global y un tabú que retrasa la detección temprana (EuropaPress)
Según Harvard Health Publishing, la vida sexual activa figura entre las seis acciones con evidencia científica, junto a otros cinco hábitos de prevención
Por: Martina Cortés Moschetti
A pesar de su elevada incidencia, el tema sigue siendo tabú: muchos evitan hablarlo, posponen los chequeos médicos o subestiman la necesidad de controles regulares, lo que dificulta la detección temprana y limita las opciones de un tratamiento eficaz, advierte Mayo Clinic.
Si bien existen factores de riesgo que no pueden modificarse, como la edad, la ascendencia o la carga genética, los especialistas coinciden en que incorporar ciertos hábitos saludables puede ser determinante para reducir la probabilidad de desarrollar la enfermedad y mejorar la salud general.
El cáncer de próstata afecta principalmente a hombres mayores de 50 años, pero la American Cancer Society subraya que la prevalencia es significativamente más alta en hombres afrodescendientes y en quienes tienen familiares directos –padre, abuelo o hermanos– que hayan padecido la enfermedad.
Además, mutaciones genéticas hereditarias, como las asociadas al Síndrome de Lynch, pueden aumentar de forma considerable el riesgo de aparición del tumor.
Mayo Clinic enfatiza la importancia del estilo de vida en la prevención y la detección temprana. “Es esencial para acceder a tratamientos oportunos y aumentar las probabilidades de un desenlace favorable”, recomienda la institución.
Por este motivo, adoptar estas seis medidas respaldadas por la evidencia científica resulta clave para todos los hombres.
Harvard T.H. Chan School of Public Health, publicado en la revista European Urology analizó durante 18 años a 31.925 hombres y concluyó que quienes reportaron una frecuencia de 21 o más eyaculaciones al mes presentaron un riesgo de cáncer de próstata aproximadamente 20% menor que quienes indicaron entre 4 y 7 eyaculaciones mensuales. El beneficio se observó principalmente en casos de tumores de bajo riesgo y en adultos de distintas edades.
El estudio sugiere que la eyaculación frecuente podría ayudar a eliminar sustancias potencialmente cancerígenas de la próstata, aunque los mecanismos biológicos no se comprenden completamente. Los autores destacan que este hábito representa uno de los pocos factores modificables asociados a un menor riesgo de cáncer de próstata, aunque no se ha comprobado un efecto protector ante formas avanzadas o agresivas de la enfermedad.
Los expertos sugieren aumentar la ingesta diaria de frutas, verduras frescas, soja y té verde, cuyos componentes antioxidantes ayudan a reducir la inflamación y pueden disminuir el riesgo tumoral.
Además, es preferible evitar las carnes cocidas a altas temperaturas, a la parrilla o fritas, ya que pueden liberar compuestos dañinos relacionados con la carcinogénesis.
Ejercicio regular y control de peso
Diversos estudios avalados por Johns Hopkins Medicine y Mayo Clinic demuestran que la práctica constante de actividad física y el mantenimiento de un peso saludable no solo reducen el riesgo de cáncer de próstata, sino que también favorecen el sistema inmunológico y disminuyen la inflamación crónica.
La obesidad se vincula a formas más agresivas y avanzadas de la enfermedad, así como a un peor pronóstico y mayores complicaciones durante el tratamiento.
Por ello, abandonar el tabaco es fundamental para la prevención y el control de la patología prostática.
Según sus datos, los hombres que eyaculan aproximadamente 21 veces al mes podrían experimentar un efecto protector.
Si bien los mecanismos no están del todo claros, algunos expertos plantean que la liberación regular de semen contribuye a eliminar sustancias potencialmente nocivas de la próstata. No obstante, este beneficio se asocia a la prevención en etapas tempranas y no en casos avanzados de la enfermedad.
Conocer estos antecedentes permite estimar el riesgo individual y definir estrategias de prevención personalizadas.
Importancia de los controles médicos regulares
La realización periódica de chequeos médicos es indispensable, especialmente en presencia de factores de riesgo. El examen físico de próstata y el análisis de PSA permiten detectar alteraciones de manera anticipada, lo que incrementa las posibilidades de un tratamiento exitoso.
Los expertos internacionales coinciden en que el diagnóstico precoz sigue siendo el principal aliado para mejorar el pronóstico y la calidad de vida. La incorporación de hábitos saludables, la consulta médica oportuna y la información precisa sobre los factores de riesgo son herramientas fundamentales para la prevención del cáncer de próstata y el cuidado integral de la salud masculina.
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