Expertos consultados por The Telegraph, detallaron que ciertas prácticas durante el aseo tienden a comprometer la barrera cutánea, debilitar el cuero cabelludo y favorecer problemas como irritaciones o acné
Por: Dante Martignoni
Ducharse suele percibirse como un hábito simple e inofensivo, sin embargo, prácticas habituales como la frecuencia, el orden del lavado o el uso de accesorios específicos pueden dañar la barrera cutánea, debilitar el cabello o favorecer la aparición de irritaciones y acné.
De acuerdo con The Times, especialistas en dermatología y tricología identificaron comportamientos comunes que comprometen la salud corporal sin que muchos lo detecten.
Desde una frecuencia excesiva hasta la falta de hidratación o el uso inadecuado de ciertos utensilios, estos errores suelen pasar inadvertidos, pero su corrección puede generar una gran diferencia en el bienestar de la piel y el cabello.
El dermatólogo Dr. Jonathan Kentley, de la clínica Montrose London, advirtió a The Times que la piel posee una barrera formada por grasas y proteínas responsables de mantener la hidratación y evitar irritantes.
Al ducharse varias veces al día, esta protección natural se debilita, aumentando el riesgo de sequedad, picor, eccema o dermatitis. Según Kentley, ducharse una vez al día es suficiente en la mayoría de los casos.
Solo actividades muy puntuales, como finalizar una clase de alta intensidad, justifican una ducha extra. La limpieza excesiva elimina los aceites naturales, dejando la piel más vulnerable.
Dormir con la piel limpia contribuye a reducir la obstrucción de los poros y favorece la salud cutánea, especialmente en quienes están expuestos a la polución o son propensos a brotes.
Si estos residuos caen sobre una piel recién limpia, pueden provocar acné o irritación. Por ello, recomienda lavar el cabello primero, enjuagarlo bien y recién después higienizar el rostro y el cuerpo para evitar residuos en la piel limpia.
Esta práctica puede provocar foliculitis, lo que genera picazón e inflamación en los folículos pilosos. El especialista aconsejó enjuagar bien las esponjas, dejarlas secar completamente y cambiarlas cada pocas semanas.
Las toallitas deben lavarse tras cada uso. Como medida más segura, sugiere prescindir de ambos y realizar la limpieza manualmente.
Una vez ligeramente seco, se puede usar un cepillo de cerdas para alisar las puntas, lo que contribuye a preservar la estructura y previene quiebres.
La recomendación es aplicar una loción corporal dentro de los dos o tres minutos posteriores a salir de la ducha. Sellar la hidratación rápidamente ayuda a conservar el agua en la barrera cutánea.
Si se retrasa, el agua se evapora y la piel termina aún más seca. Este paso sencillo tiene impacto especialmente en personas con piel sensible, dermatitis o eccema.
El agua dura puede dejar depósitos minerales sobre el cabello, impidiendo que retenga la humedad. Incluso, quienes padecen caspa, eccema o dermatitis pueden experimentar mejoras relevantes al utilizar filtros en la ducha.
Cuidar la piel y el cabello va más allá de elegir productos: los hábitos y el modo en el que se realiza algo tan cotidiano como ducharse tienen un papel decisivo.
Los consejos de los expertos demuestra que modificaciones pequeñas en la rutina pueden evitar daños acumulativos y promover una piel equilibrada, un cabello fortalecido y una higiene más efectiva.
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