Con la renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires prevista para el próximo 15 de marzo, el peronismo bonaerense entró en una fase de movimientos internos y conversaciones reservadas. El gobernador Axel Kicillof busca fortalecer su incidencia dentro de la estructura partidaria, actualmente conducida por Máximo Kirchner, y ya comenzó a ordenar nombres y alianzas dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
En los últimos días, Kicillof reunió en Villa Gesell a la vicegobernadora Verónica Magario, ministros e intendentes para analizar la estrategia de cara a la pulseada con el sector kirchnerista. La consigna que transmitió fue clara: “estar preparados” para la negociación y para la disputa en los territorios donde el PJ no gobierna.
Dentro del MDF se barajan varios nombres para encabezar la propuesta provincial. Se mencionan el de Magario y el del intendente platense Julio Alak, aunque algunos dirigentes plantean que la mejor opción sería que el propio Kicillof presida el partido, algo que en su entorno relativizan.
El eventual cambio de conducción no solo impactará a nivel provincial. También arrastrará definiciones en los 135 distritos bonaerenses, incluidos aquellos hoy administrados por otras fuerzas. General Pueyrredón —donde el PRO gobierna y La Cámpora controla el PJ local— y Tandil —bastión radical— son dos de los casos seguidos de cerca. En estas localidades, el MDF prepara candidatos propios para eventuales internas.
En otros municipios claves como Junín o San Nicolás se espera una negociación similar. En tanto, en los distritos administrados por el peronismo y bajo influencia del MDF se procura evitar la apertura de internas.
El antecedente inmediato que tensionó la relación entre el MDF y el kirchnerismo fue el cierre de listas del año pasado, cuando el sector kicillofista avanzó con armados locales y seccionales para forzar acuerdos. Finalmente hubo unidad y el peronismo ganó las elecciones por más de 14 puntos.
Esta vez, el kirchnerismo optó por enfriar la discusión y evitar gestos de confrontación temprana. Voceros del sector de Cristina Fernández de Kirchner consideran que la reunión en Villa Gesell potencia un “internismo bobo” y sostienen que la prioridad es construir una alternativa política hacia 2027, sin romper el esquema partidario.
Mientras tanto, el sector de Máximo Kirchner busca preservar la conducción y apuesta a un acuerdo que permita mantener una integración equilibrada del consejo partidario, incluidos apoderados y junta.
La diputada nacional Teresa García —referente del cristinismo y secretaria general del PJ nacional— expresó en las últimas horas que en su espacio “no se está instruyendo a intendentes o referentes a armar listas propias” y cuestionó el apuro del MDF: “Si realmente quieren jugar de esta manera, le están errando”.
El panorama terminará de definirse antes del 8 de febrero, fecha límite para la presentación de listas. Allí se sabrá si el PJ bonaerense deberá resolver sus diferencias en una interna o si finalmente habrá consenso.
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