El uruguayo imputado por el asesinato de su expareja y su exsuegra fue trasladado desde Entre Ríos a Córdoba. Declarará ante la Justicia provincial y luego será alojado en el penal de Cruz del Eje. En su arribo, volvió a hablar con la prensa y reafirmó su versión sin mostrar señales de arrepentimiento.
Custodiado por un fuerte operativo de seguridad, Pablo Laurta arribó este lunes a la ciudad de Córdoba para ser indagado por el doble femicidio de Luna Giardina (26) y Mariel Zamudio (54), su expareja y exsuegra. El traslado se realizó desde el penal de Gualeguaychú, donde permanecía detenido por otro crimen, el del remisero Martín Sebastián Palacio, en el marco de una causa paralela.
“Las dos fallecidas tenían denuncias por explotación infantil y secuestro. Yo hice lo necesario para rescatar a mi hijo. Ahora él está seguro”, declaró con frialdad al llegar a la Unidad Judicial de Homicidios, donde lo esperaba el fiscal Gerardo Reyes. Sin rastros de remordimiento, añadió: “Espero lo mejor para él”, en referencia al niño de 5 años que protagonizó el secuestro que siguió al doble crimen.
Un operativo de alto perfil
El arribo de Laurta a Córdoba ocurrió poco después de las 10 de la mañana. En la sede judicial lo aguardaban el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, y el jefe de Policía, Leonardo Gutiérrez, junto a otras autoridades. Tras la audiencia, el acusado será trasladado al Complejo Carcelario N° 2 de Cruz del Eje, donde quedará alojado bajo estrictas medidas de custodia.
La semana pasada, la Justicia de Entre Ríos le dictó 120 días de prisión preventiva por el homicidio del chofer que lo había trasladado desde Concordia hasta Rafaela, un viaje que habría sido parte de su plan de fuga. La medida fue dispuesta por la jueza Gabriela Seró, a pedido de la fiscal Daniela Montangie.
Aunque se negó a declarar ante la fiscalía entrerriana, Laurta aprovechó cada traslado para emitir declaraciones provocadoras. “Fui a rescatar a mi hijo”, gritó días atrás a los periodistas en Concordia. En otra oportunidad, aseguró: “Todo fue por justicia”, y llegó a calificar a su hijo como “un mártir”.
El recorrido del crimen
La investigación judicial reconstruyó con precisión los movimientos del acusado antes y después de los asesinatos. Un video de una cámara de seguridad muestra a Laurta viajando en micro desde Salto (Uruguay) hacia Concordia el 4 de octubre, una semana antes de los hechos. Según la hipótesis fiscal, para entonces ya había comenzado a ejecutar su plan criminal.
Una vez en territorio argentino, se alojó en un hotel y contactó al remisero Martín Palacio, con quien ya había realizado viajes previos. Le ofreció más de un millón de pesos para un traslado largo hacia Rafaela (Santa Fe). La noche del 7 de octubre, ambos fueron vistos partiendo en un Toyota Corolla blanco. Horas después, los teléfonos de ambos dejaron de emitir señal en la zona de Estación Yeruá, donde los investigadores creen que Laurta lo asesinó y desmembró su cuerpo.
El cadáver de Palacio aún no fue identificado formalmente, aunque las pruebas de ADN y los elementos hallados en poder del acusado —incluida la billetera del chofer— confirman su vinculación directa con el crimen.
El doble femicidio
Los cuerpos de Giardina y Zamudio fueron hallados el sábado 11 de octubre en una vivienda del barrio Villa Serrana, en las afueras de Córdoba capital. La Policía ingresó al domicilio por el patio tras no recibir respuesta de las víctimas. Ambas presentaban múltiples heridas y signos de violencia extrema.
De inmediato, la Justicia activó el Alerta Sofía por la desaparición del hijo de Giardina, de cinco años, que había sido sustraído por Laurta tras los homicidios.
El domingo 12, la Policía de Entre Ríos localizó al sospechoso en un hotel de Gualeguaychú, donde se alojaba con el menor. Fue detenido sin resistencia. El niño quedó bajo la protección del área de Niñez y Adolescencia.
Un acusado sin arrepentimiento
Desde su detención, Pablo Laurta, de 38 años, ha mostrado un comportamiento desafiante frente a la prensa y las autoridades. Fundador de un colectivo masculinista en redes sociales, el imputado intenta justificar sus crímenes bajo un supuesto “rescate” de su hijo, una narrativa que la Justicia considera parte de su discurso delirante y manipulador.
Mientras el caso avanza en dos jurisdicciones, los investigadores buscan determinar si Laurta actuó solo y si había planificado su huida hacia Uruguay tras concretar los asesinatos. Las pericias psiquiátricas ordenadas por la Justicia serán clave para definir su imputabilidad.
Por ahora, el acusado permanece bajo custodia en Córdoba, con tres causas abiertas y una imagen pública marcada por la ausencia total de arrepentimiento ante una de las secuencias criminales más estremecedoras del año.
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