Sábado 5 de septiembre de 2026

Categorías: Página Curiosa

La vida en el asombroso mundo subterráneo

Asombro científico: el mundo subterráneo tiene más vida que la superficie y los océanos.

Los expertos tratan de alcanzar el límite inferior más allá del cual no existiera vida. Pero mientras más profundizan, más vida descubren

Organismos capaces de vivir en temperaturas superiores a los 120 grados centígrados, otros que habitan manantiales sulfúricos, y muchos que duran milenios en el más absoluto sedentarismo, como si fueran una plaga de zombies.

Bajo nuestros pies hay mucha más vida de la que se creía, según investigadores de un programa que está explorando las profundidades del subsuelo para calcular las dimensiones del biosistema menos estudiado del planeta.

Y sus descubrimientos pueden ensanchar el camino por el que buscamos rastros de vida fuera del nuestro.

Después de perforar a cinco kilómetros de profundidad, y al cabo de una década de investigaciones, un equipo de 1.200 científicos compuesto por microbiólogos, geólogos, físicos y químicos de 52 países reunidos en el Deep Carbon Observatory (Observatorio Carbono Profundo) llegaron a la conclusión de que ni el calor extremo, ni la presión intensa, ni la falta de luz y de alimentos impiden que la biosfera subterránea albergue entre 15 mil millones y 23 mil millones de toneladas de microorganismos, el peso de todos los seres humanos del mundo multiplicado cientos de veces.

Los puntos de perforaciones y búsquedas del equipo multidisciplinario de Carbono Profundo
Los puntos de perforaciones y búsquedas del equipo multidisciplinario de Carbono Profundo
Hallaron, por ejemplo, organismos unicelulares capaces de vivir en temperaturas superiores a los 120 grados centígrados en respiraderos hidrotermales del fondo del mar, y bacterias como las altiarchaeales de púas, que habitan en manantiales sulfúricos.

El ecosistema subterráneo, dicen los sesudos de Deep Carbon, es casi el doble del tamaño de todos los océanos del mundo. Cambia según la geología y la geografía, pero se estima que su volumen combinado sobrepasa los 2 mil millones de kilómetros cúbicos, un cálculo que las investigaciones futuras podrían ampliar.

A dos kilómetros y medio bajo la superficie vive el metanógeno, un organismo que lleva allí millones de años y no depende de la energía del sol. Se las arregló para crear metano en un ambiente con niveles de energía al borde de cero, y no usa la que produce para reproducirse ni dividirse: sólo para repararse a sí mismo. En rigor, es un sobreviviente no de decenas ni de cientos, sino de miles de años.

«Son metabólicamente activos, pero están en ‘estasis’, estancados, con menos energía de la que creíamos que era necesaria para sustentar la vida», le dijo al diario británico The Guardian Karen Lloyd, profesora asociada de la Universidad de Tennessee en Knoxville.

Ahí están, sin moverse por milenios, y únicamente los terremotos y los desplazamientos de las placas tectónicas los sacan de sus posiciones, dice Rick Colwell, microbiólogo de la Universidad Estatal de Oregón.

«Sus escalas de tiempo son completamente diferentes a las nuestras», explica Colwell. «Los seres humanos nos orientamos hacia procesos relativamente rápidos, ciclos diurnos basados ​​en el Sol, o ciclos lunares basados ​​en la Luna, pero estos organismos forman parte de ciclos lentos y persistentes en escalas de tiempo geológicas».

La riqueza y la variedad es comparable a la Amazonia o a las Islas Galápagos, aseguran los investigadores, con la diferencia de que los ecosistemas de la superficie están a nuestro alcance, y sólo para poder «ver» las especies del subsuelo hace falta todo un complejo sistema de excavaciones y sistemas ópticos.

«Es como descubrir nuevas reservas de vida en la Tierra», declaró Lloyd. «Buena parte de la vida [del planeta] está dentro de la Tierra, no encima de ella».

Los investigadores atribuyen buena parte de sus descubrimientos a dos avances técnicos: aparatos que pueden perforar mucho más profundamente bajo la corteza terrestre, y mejoras en la precisión de los microscopios, que permiten detectar vida a niveles cada vez más diminutos.

Los científicos han tratado de encontrar un límite inferior más allá del cual no pueda existir la vida, pero mientras más profundizan, más vida descubren. Aunque la temperatura máxima a la que han encontrado vida es de 122 grados centígrados, no descartan hallazgos más allá cuando dispongan de instrumentos más sofisticados.

Los hallazgos de Deep Carbon Observatory permitirán seguir identificando formas de vida hasta ahora desconocidas, que van a ensanchar el campo de búsqueda en lugares como Marte, donde la sonda de la NASA InSight ya está lista para excavar la superficie.

Entradas recientes

Expertos advierten que El Chaltén podría sufrir un aluvión glaciar y reclaman un plan de evacuación urgente

Científicos del CONICET advierten sobre el riesgo de una inundación repentina originada en la cuenca…

12 minutos hace

El Centro Cultural Jorge Cafrune celebró 11 años de cultura y encuentro en Alto Comedero

El Centro Cultural Jorge Cafrune conmemoró sus 11 años de trayectoria con una jornada que…

1 hora hace

Alpine sacudió Monza: Gasly hizo la pole y Colapinto consiguió la mejor clasificación de su carrera

Monza tenía preparada una clasificación de esas que pueden alterar, al menos por un fin…

1 hora hace

San Salvador de Jujuy agasajó a las 59 candidatas a Representante Estudiantil de Capital

Las jóvenes que representarán a establecimientos educativos del Departamento Manuel Belgrano participaron de un encuentro…

2 horas hace

Jujuy formalizó la creación del Consejo Productivo para fortalecer la articulación público-privada

El Gobierno de Jujuy formalizó la creación del Consejo Productivo de Jujuy (COPROJ), un nuevo…

2 horas hace

Los partidos del sábado: toda la agenda del fútbol argentino

El fútbol argentino vuelve a tener una jornada cargada de acción este sábado 5 de…

3 horas hace