Beta Pictoris b gira sobre su eje a mayor velocidad que la de cualquier planeta del Sistema Solar: su ecuador se mueve a casi 100.000 kilómetros por hora.

 
Sus días, sólo duran ocho horas. Así lo determinaron astrónomos en el Observatorio Europeo del Sur (ESO, por sus siglas en inglés), en la que supone la primera medición de este tipo en un planeta que orbita alrededor a una estrella distinta a nuestro Sol.
 
Gracias a las observaciones del telescopio VLT (Very Large Telescope, literalmente "telescopio muy grande") de ESO, ubicado en el desierto de Atacama en Chile, un equipo de investigadores holandeses de la Universidad de Leiden y del Instituto para la Investigación Espacial de los Países Bajos (SRON) pudieron precisar la velocidad de rotación ecuatorial del exoplaneta Beta Pictoris b, mucho mayor que la de los planetas solares.
 
Para hacerse una idea, Júpiter gira a alrededor de 47.000km por hora, y la Tierra se mueve a 1.700 km por hora.
 
Pero además de más veloz, el exoplaneta es unas 16 veces más grande y 3.000 veces más masivo que la Tierra.
 
"No se sabe por qué algunos planetas giran rápido y otros más despacio", afirmó Remco de Kok, uno de los autores del estudio publicado en la revista científica Nature.
 
"Pero esta primera medida de la rotación de un exoplaneta muestra que la tendencia vista en el Sistema Solar, en la que los planetas más masivos giran más deprisa, puede aplicarse a los exoplanetas.
 
"Debe tratarse de una consecuencia universal derivada de la forma en que se crean los planetas".
 
El más veloz 
 
Beta Pictoris b orbita alrededor de la estrella visible a simple vista Beta Pictoris, que está a unos 63 años luz de la Tierra, en la pequeña constelación austral de Pictor (en latín, el caballete del pintor).
 
Fue descubierto en 2008 y fue uno de los primeros exoplanetas de los que se obtuvo una imagen directa.
 
Se mueve en torno a su estrella anfitriona a una distancia que es ocho veces mayor a la que separa la Tierra del Sol.
 
Además, precisan los científicos en un comunicado de ESO, el planeta de los días de ocho horas es muy joven: sólo tiene unos 20 millones de años (comparados con los 4.500 millones de la Tierra).
 
Los astrónomos creen que el planeta más veloz de todos los conocidos se enfriará y se encogerá, lo que hará que gire aún más rápido.