La impotencia de las autoridades interinas de Ucrania para atajar la rebelión prorrusa ha quedado nuevamente de relieve este viernes, cuando los "separatistas" han derribado dos helicópteros del Ejército durante una operación para recuperar la ciudad de Slaviansk, avanzadilla militar y bastión irreductible de la rebelión del Este.

Dos pilotos han muerto en el ataque, mientras en la periferia sur de la ciudad, donde se concentraron los combates, una decena de blindados del Ejército intentaban desalojar a los milicianos, que aún controlan la mayor parte de la misma, de 130.000 habitantes. Kiev acusó a Moscú de suministrar las lanzaderas antimisiles que derribaron las dos aeronaves; a la inversa, el Kremlin lamentó el "asalto criminal" contra Slaviansk por dinamitar las pocas posibilidades de hallar una solución pacífica al conflicto.
 
Slaviansk se ha convertido en el bastión de la sublevación prorrusa en el sureste de Ucrania contra el Gobierno de Kiev. En esta ciudad siguen retenidos seis inspectores militares europeos y un intérprete, acusados por los separatistas de espiar para la OTAN. 
 
El Kremlin ha calificado la operación de las fuerzas ucranias como un "raid de represalia" que echa por tierra los acuerdos de Ginebra. "Al utilizar la aviación para golpear localidades civiles, el régimen de Kiev ha lanzado una represalia que destruye la última esperanza que el acuerdo de Ginebra sea viable", ha declarado Dmitri Peskov, portavo del presidente ruso, Valdimir Putin