El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensionar el tablero regional al anunciar que Venezuela dejará de enviar petróleo y recursos económicos a Cuba, tras la captura del exmandatario Nicolás Maduro. El mensaje, publicado en Truth Social y escrito en mayúsculas, fue contundente: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba — cero”.
El mandatario estadounidense sostuvo que durante años la isla se benefició de suministros energéticos y transferencias millonarias desde Caracas como parte de un acuerdo político y de seguridad que databa de la era chavista. Según Trump, esa etapa llegó a su fin.
La decisión llega en un contexto crítico para Cuba, que enfrenta su peor crisis económica en décadas y una marcada dependencia del combustible venezolano. Con cortes eléctricos recurrentes, falta de divisas y dificultades para acceder a proveedores alternativos, el impacto podría sentirse de manera rápida en sectores clave de la vida cotidiana.
Trump afirmó que los agentes cubanos que brindaban protección al régimen chavista ya no operan en Venezuela y aseguró que Estados Unidos tomará ese rol de forma directa. “Venezuela ya no necesita protección frente a matones y extorsionadores”, dijo el presidente, tras confirmar que Washington respaldará a las nuevas autoridades venezolanas.
La Habana reconoció oficialmente la muerte de 32 militares cubanos durante el operativo estadounidense que derivó en la captura de Maduro a principios de enero y decretó dos días de duelo. Miguel Díaz-Canel homenajeó a los fallecidos y acusó a Estados Unidos de actuar con “terrorismo imperial”.
Desde principios de los 2000, Venezuela fue el principal proveedor de crudo de Cuba. En su mejor momento, Caracas llegó a cubrir cerca del 80% de las necesidades energéticas de la isla. Pero el deterioro de la industria petrolera venezolana y las sanciones internacionales redujeron drásticamente esos envíos en los últimos años, obligando al gobierno cubano a racionar la electricidad y a buscar proveedores fuera del acuerdo histórico con Caracas.
En medio de esa escasez, México emergió como alternativa: en los últimos meses incrementó las ventas de crudo a La Habana, una situación que ahora podría verse comprometida. Analistas coinciden en que Washington elevará la presión diplomática para que el gobierno de Claudia Sheinbaum reduzca o corte el abastecimiento.
Con Maduro fuera del poder, Cuba pierde a su principal aliado estratégico en la región. El economista cubano Pavel Vidal sostuvo que la isla puede quedar en un “vacío geopolítico” y con mayores restricciones financieras, situación que se traduciría en costos sociales elevados.
Mientras tanto, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez —quien además maneja la cartera energética— abrió un canal diplomático con Estados Unidos, bajo la advertencia pública de Trump de que su futuro podría ser “peor” que el de Maduro si no colabora con la estabilización del país.
El anuncio exhibe el nuevo escenario político en América Latina, con Cuba bajo presión externa, Venezuela reconfigurando su vínculo con Washington y México en el centro de una disputa energética que trasciende sus fronteras.
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