Documentos bancarios prueban que el testaferro de Maduro ocultó en Suiza 5.600 millones de dólares de la corrupción chavista.

El empresario Raúl Gorrín, propietario de la compañía de seguros La Vitalicia y la cadena privada de TV Globovisión en Venezuela, es investigado por la Justicia de los EEUU. Su relación con el dictador y con Diosdado Cabello.

Acusado de lavado de dinero, conspiración y soborno por los EEUU, Raúl Gorrín, presidente del canal televisivo Globovisión y socio financiero del chavismo, vuelve a estar en el foco por la publicación de unos documentos que prueban transferencias multimillonarias en Suiza. Publicados por El Confidencial, las evidencias revelan que Gorrín movió entre 2011 y 2013 no menos de 5.600 millones de dólares procedentes de caudales públicos de Venezuela.

El diario español asegura haber accedido, en exclusiva, a investigaciones policiales, comunicaciones intervenidas, multitud de movimientos bancarios en entidades financieras con sede en varios países, entrevistas a los personajes de los entramados y sentencias y autos de acusación judiciales en diversas jurisdicciones.

“Gorrín es el testaferro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores”, denunció la ex fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega. La misma que formó parte del riñón del chavismo y ahora, exiliada, se ha transformado en una proveedora de pruebas sobre las entrañas de la corrupción del régimen.

Hasta fines de 2013, Gorrín respondía a Diosdado Cabello, el número dos del PSUV y uno de los hombres más fuertes del país. Sin embargo, Maduro y su mujer, Cilia Flores, “entendieron el potencial del empresario, le pusieron alfombra roja para la compra de Globovisión, comenzaron a protegerlo en favor de sus intereses y a alejarlo de Cabello”, cuenta el periodista Marcos García Rey. Desde entonces, Gorrín y Perdomo se convirtieron en testaferros de la pareja presidencial con quienes “diseñaron y desarrollaron tramas de malversación de caudales públicos y el pago de sobornos multimillonarios a altos funcionarios públicos”.

Fuentes de Inteligencia y oficiales militares venezolanos informan a este diario de que esa defraudación se calcula en unos 250.000 millones de dólares. Héctor Navarro, titular de cuatro ministerios del chavismo entre 1999 y 2014, y Jorge Giordani, ex ministro de Economía, denunciaron ante la Asamblea Nacional y en los medios que el expolio de los caudales estatales de Venezuela asciende a más de 300.000 millones de dólares.

De hecho, el Tesoro de los EEUU incluyó al testaferro chavista en su lista negra. Y la Justicia norteamericana lo investiga por presuntamente haber lavado entre 2008 y 2017 más de 159 millones de dólares procedentes de corrupción en el país petrolero, destinados a la compra de propiedades en Florida y Nueva York. Con ese dinero habrían adquirido bienes raíces, yates, caballos de carreras y relojes de lujo. A la espera del juicio, la justicia norteamericana confiscó una veintena de edificaciones de lujo en Estados Unidos que relaciona con Gorrín.

La ahora arrepentida Ortega confesó a El Confidencial que, aunque ella misma investigó muchos casos de corrupción y malversación de capitales públicos de altos funcionarios de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, las causas siempre acababan en la nada: “Los delincuentes siempre terminaban absueltos”

Los nexos de Gorrín con el chavismo comenzaron en los pasillos de los Tribunales venezolanos. Abogado de profesión, este joven de familia humilde había aprendido a moverse entre chavistas, forjando contactos de poder.

El “exitoso hombre de negocios”, según cuenta en su sitio web, tiene una riqueza difícil de calcular: usa una multitud de sociedades pantalla registradas en paraísos fiscales y tiene cuentas en países donde el secreto bancario sigue vigente.

El diario español halló pruebas de cuatro sociedades creadas en 2009 en Panamá. Desde las cuentas de esas compañías se triangularon ingresos y pagos con más de 20 bancos de 13 países diferentes: España (Banco Santander y Caixa Geral), Suiza, Estados Unidos, Canadá, Panamá, Bahamas, Emiratos Árabes Unidos o Singapur.

“Los registros de las cuentas que obran en posesión de este diario muestran la pasión por el buen vivir de sus beneficiarios. Numerosos son los pagos multimillonarios para adquirir ‘jets’ privados y yates. La sociedad de Miami Interglobal Yacht es una de las grandes beneficiadas por el gusto por navegar de Gorrín, Perdomo y sus sobornados. Asimismo, la compañía Unique Jet Aviation recibe millones de dólares por la venta de sus aviones. Lujos todos ellos pagados con sumas malversadas de caudales públicos de Venezuela”, publica El Confidencial.

El medio detalla que para su trama de enriquecimiento ilegal se usaron seis sociedades venezolanas con cuentas en siete bancos, y cinco firmas panameñas con cuentas en bancos suizos.

Los papeles bancarios conseguidos por El Confidencial y el testimonio de un experto financiero que trabajó en las operaciones revelan que solo entre 2011 y 2012 los dos socios compraron letras del Tesoro británico con dinero público venezolano por valor de 3.918 millones de dólares. Sin embargo, al venderlas y convertirlas al bolívar oficial, se quedaron en USD 2.110 millones. Como resultado, la ganancia que obtuvieron en el ínterin se elevó a 1.808 millones de dólares.

Gorrín aún vive en Venezuela, quiere irse pero no le será sencillo. No importa cuánto dinero haya acumulado, sabe demasiado. El régimen teme que hable, que cuente todo. “Lo tienen vigilado por todo lo que sabe. Le han puesto una pulsera electrónica, de tal forma que los servicios secretos conocen su posición en todo momento”, cuenta El Confidencial.

Así se gestó la maquinaria chavista de corrupción

Todo habría nacido en 2002, en una reunión secreta en el Palacio de Miraflores. Ese día, Cuenta el diario español, estaban el entonces presidente Hugo Chávez, Carlos Aguilera, entonces jefe de la Inteligencia militar, Luis Marín, empresario del sector energético y ex presidente de la filial de PDVSA en EEUU, y Rafael Ramírez, en aquel momento todopoderoso ministro del Poder Popular de Petróleo y Minería.

Siempre según El Confidencial, habría sido Ramírez quien propuso derivar al extranjero parte de los beneficios de la venta internacional de crudo para financiar el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y también para generar ahorros en divisas a través de la compra de bonos nacionales como los del Reino Unido.

“En un momento de la reunión, Chávez dijo sentirse aturdido por el plan diseñado por Ramírez y su hombre de confianza, Luis Marín. Exigió que le llevaran un café para reponerse. Al poco tiempo, Carlos Aguilera se marchó del país huyendo de esa idea. Si luego el presidente estuvo al corriente o no de esas redes de corrupción institucionalizada, este diario no lo puede afirmar, pero su ejecución ha sido una realidad hasta fechas recientes, con el pleno conocimiento de Nicolás Maduro y su red clientelar. Ese proceso de malversación de caudales públicos ha originado el enriquecimiento de un grupo de oficiales y altos funcionarios del chavismo. Personas acreditadas lo relatan para este artículo”, escribe Marcos García Rey.