Un niño de solo ocho años cuelga de un telesilla y su padre apenas puede sostenerle. En el telesilla también está su hermana y su madre que ayudan a su padre como pueden a mantener al niños agarrado.

Esa es la dramática situación que se produjo en la estación de esquí de Grouse Mountain en Vancouver, Canadá. Por suerte para el niño, James MacDonald, de catorce años, Gabriel Nelson también con catorce años y Josh Ravensbergen, de solo doce, se encontraban cerca.

Al ver la situación desesperada del pequeño decidieron actuar. Arrancaron una de las protecciones de las columnas del telesilla y las telas que marcan los márgenes de la pista. Decidieron usarlas para frenar la caída del pequeño.

Se había dado la voz de alarma y el telesilla estaba parado, desde otro de los asientos, en sentido contrario, Carolina Prada Akoglu grababa lo que estaba sucediendo. El niño había resbalado y colgaba solo agarrado por las manos de su padre.

“Estaba comenzando a caer y muy asustado”, cuenta MacDonald. Intentaron calmar al niño mientras se colocaban debajo de él. Le pidieron que se quitara los esquíes y luego que se dejase caer.

El niño les hizo caso y cayó justo encima de la colchoneta improvisada que sujetaban todos para que no se golpease al caer. Unas diez personas ayudaron a evitar la caída.

Todos gritaron de emoción cuando el niño estuvo sano y salvo. Como recompensa, la estación de esquí, les entregó un pase gratis para que esquíen esta temporada.

 

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