En el pequeño pueblo de Las Toninas, en la costa atlántica, está la puerta de entrada local de un sistema de cableado submarino que, por medio de fibra óptica, mantiene a la Argentina conectada de punta a punta.

 
La empresa proveedora de telecomunicaciones Level 3 está encargada de la gestión de uno de los cables. Los otros tres cables responsables de la conectividad global son el South America-1 de Telefónica; el Atlantis 2, de un consorcio de compañías europeas y estadounidenses; y el Bicentenario, de la uruguaya Antel y la argentina Telecom.
 
Los cables van siguiendo la costa sudamericana, haciendo pie en varias ciudades del continente (del lado atlántico y pacífico) para llegar a Miami, una de las ciudades con mayor conectividad en la región, y luego cruzar a Europa (por lo general, a la costa portuguesa o española). En este sitio se pueden ver los cables submarinos que llevan Internet a todo el planeta.
 
Los cables de fibra óptica tiene apenas 7 centímetros de diámetro y llevan, cada uno, 1,6 terabytes de tráfico por segundo.
 
 
El cable que consta de cuatro pares de hilos finos y que sale de la estación de Level 3 en Las Toninas recorre 1.800 metros por debajo de la tierra hasta llegar al mar.
 
De allí se extiende hasta la ciudad de Santos, en Brasil, para pasar por varias localidades en el continente y finalmente atravesar el ancho mar que separa a América de Europa, que es donde está la otra punta de este enjambre de conexiones.
 
Todo esto ocurre a nivel submarino: los cables están enterrados a 4.000 metros de profundidad.
 
Para llevar adelante todo este operativo, que se instaló en la Argentina hace 17 años, se utilizaron barcos, ingenieros y robots.
 

¿Por qué Las Toninas?

Según explicaron desde Level 3, en una visita que hizo Infobae en 2014 a ese lugar, Las Toninas tiene un lecho marino arenoso y está cerca de Buenos Aires, dos características que convierten a esta localidad en un lugar ideal para llevar adelante este operativo.
 
El Río de la Plata, en cambio, es barroso, lo cual hubiera dificultado la instalación del cable. Además, por ser una zona de mucho tráfico incrementa el riesgo de que algún cable se rompa.
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