“Se van a enterar quiénes me apretaron el cogote para sacar las causas de los Kirchner”, dijo el ex juez Norberto Oyarbide luego de declarar en la causa iniciada por los cuadernos de las coimas K, en la que aparece nombrado varias veces en las anotaciones del ex chofer Oscar Centeno.

A partir de esto, Oyarbide se presentó nuevamente en Comodoro Py ante el fiscal Carlos Stornelli para ampliar su relato. Allí, el ex magistrado no declaró como arrepentido y tampoco hizo referencia a la causa de los bolsos con dinero proveniente de la obra pública, sino que dio más precisiones sobre las presiones que recibió cuando investigó a Néstor y Cristina Kirchner por enriquecimiento ilícito en 2009. Luego se retiró con custodia de Gendarmería.

De acuerdo a lo que reconstruyó Infobae, Oyarbide contó se reunió en un “domicilio de la avenida Córdoba” con el operador judicial Javier Fernández y con el ex espía Antonio “Jaime” Stiuso. Hasta el lugar llegó en un auto manejado por un chofer de Fernández. No recordaba la fecha ni el piso del edificio, aunque dijo que fue “el 3, 4 o 5”.

Allí, siempre según el relato del ex juez, Fernández y Stiuso le hablaron en nombre del entonces matrimonio presidencial y le dijeron que tenían “especial interés en que la causa se resolviera rápidamente”.

Si bien insistió en que le pidieron “celeridad en la resolución”, aclaró que no le dijeron explícitamente que cerrara el expediente, lo que finalmente sucedió.

A raíz de la declaración de ayer en indagatoria, cuando dijo lo mismo que reiteró hoy el juez Claudio Bonadio sacó testimonio y mandó a sorteo la para que se investigue en una causa aparte que quedó en manos del juez Luis Rodríguez con la intervención del fiscal Carlos Rívolo. Rodríguez, es compadre de Javier Fernández.

El fiscal Stornelli coincide con Bonadio: aunque Oyarbide haya ido a hablar por los cuadernos de las coimas, los dichos del ex magistrado merecen ser investigados en forma paralela.

Esta mañana, en una entrevista con Baby Etchecopar en Radio 10, Oyarbide hizo referencia a esto entre lágrimas y le pidió al juez Claudio Bonadio que le asigne una custodia por miedo a que lo maten: “Yo mencioné que para la obtención de aquella famosa resolución de enriquecimiento ilícito hablé con Javier Fernández y con Jaime Stiuso”.

Y completó: “En realidad ellos eran empleados de una persona que era sí de quien emanaban todas las responsabilidades y es la persona que falleció, el esposo de la Presidenta (sic)”.

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