El conjunto nacional aterrizó este sábado en Moscú -proveniente desde Barcelona- y se trasladó hacia Bronnitsy, donde concentrará y realizará el trabajo preparatorio de cara al debut en el Mundial, que será el próximo sábado ante Islandia.

El avión ploteado con la lengua de los Rolling Stones -debido a que es el mismo que usa la mítica banda durante su gira por Europa- tocó suelo ruso cerca de las 16.25 (hora argentina).

Poco a poco, comenzaron a bajar los integrantes de la delegación, entre ellos Jorge Burruchaga, manager de la Selección. Luego fue el turno de los sparrings y, finalmente, descendieron el plantel y el cuerpo técnico.

El arquero Wilfredo Caballero fue el primero de los futbolistas en tocar suelo ruso. Le siguieron Marcos Rojo y Nicolás Tagliafico. El capitán Lionel Messi bajó en el medio del grupo.

El único futbolista de la lista de 23 que no hizo el trayecto Barcelona-Moscú junto al resto del plantel fue Enzo Pérez, quien fue convocado este sábado en lugar del lesionado Manuel Lanzini. El mendocino viajó por la mañana desde Buenos Aires y se sumará al grupo en las próximas horas.

Inmediatamente, la Selección se subió a un micro que la llevó hasta la planta principal del aeropuerto. Allí los integrantes de la delegación hicieron sus respectivos trámites de migraciones para luego subirse al bus oficial de FIFA -que a sus costados mostraba la frase “Unidos por una ilusión”- que los condujo hasta la concentración de Bronnitsy.

El bunker elegido por la Argentina se ubica a 55 kilómetros de la capital rusa. Allí completarán los entrenamientos previos al debut ante Islandia (el sábado 16 de junio a las 10).

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